"Se puede comprar el tiempo de otra persona; se puede comprar su presencia física en un lugar dado; se puede, incluso, comprar un número determinado de sus calificados movimientos musculares por hora.
Más, no se puede comprar ni el entusiasmo, ni la iniciativa, ni la devoción de corazones, mentes y almas.
Esas cosas tienen que ganarse."
(Leído hace muchos años en un libro del cual no recuerdo su título)