amaneciò un dìa hermoso, de sol brillante y limpio cielo azul, asì que apenas hube desayunado, hacia el rìo me dirigì!
Un placer, un verdadero placer y con alegrìa pude comprobar que no sòlo a mi me lo parece de ese modo..
Llegò tambièn una pareja que instalò allì un pequeño picnic y se dispusieron a tomar su desayuno.
Una de las tantas cosas bonitas de este lugar donde vivo es que las personas generalmente aunque no se conozcan se saludan, asì que luego del saludo, mantuvimos una simpatica charla dònde no faltò la invitaciòn por su parte de una tacita de cafè (infaltable por estos lados!) y dònde a pesar de la no fluidez de un idioma que no es el nuestro, (ellos resultaron ser de Bosnia y hace 5 años que estàn acà con sus 2 hijos), pudimos compartir el gusto que nos proporciona ese lugar dònde a travès de la quietud, nuestros pensamientos y sentimientos pueden volar a nuestros respectivos lejanos hogares y sentirlos de esa forma un poquito màs cerca…
Estando allì, se me ocurriò escribir esto con pretenciòn de poesìa! pero que en realidad sòlo pretende fijar una vez màs todo lo que este lugar significa para mi…
A no reirse, eh!
Al rìo Piscataquog
Rìo bello, rìo suave
de transparentes aguas
que permite ver
su lecho tapizado
de redondas piedras.
Rìo bello, rìo suave
que me permite disfrutar
por vez primera
lo que la vida de un rìo es.
Rìo bello, rìo suave
lleno de vida con el canto
de tantos y tantos pàjaros
que parecieran concursar cada vez
quien sus trinos màs alto deja oir.
Rìo bello, rìo suave
dònde los patos silvestres
en romance permanente
hacen de èl su hogar.
Rìo bello, rìo suave
de susurrantes aguas
que no sòlo permite
que los pàjaros mojen sus alas
sino que tambièn
aquietan mi corazòn y mi alma…