1.Alguien está muy orgulloso de ti.
2. Hay alguien que está pensando en ti.
3. Alguien está preocupado por ti.
4. Alguien te extraña.
5. Probablemente alguien necesita hablar contigo.
6. Alguien quisiera estar contigo.
7. Alguien espera que no estés en problemas.
8. Alguien te está muy agradecido por el apoyo que le has dado.
9. A alguien le gustaría estrechar tu mano.
10. Alguien espera que todo resulte bien.
11. Alguien te necesita para ser feliz.
12. Alguien quiere demostrarte cuán importante eres.
13. Hay alguien celebrando todos tus triunfos.
14. Alguien quiere darte un obsequio.
15. Alguien está convencido de que tú eres un regalo.
16. Es probable que alguien esté celoso por el resto de tus amistades.
17. Alguien quiere acariciarte.
18. Hay alguien que desea decirte "te quiero"
19. Alguien admira tu fortaleza.
20. Hay alguien que está pensando en ti mientras sonrie.
21. Alguien quiere ser tu hombro para llorar.
22. A alguien le gustaría salir contigo y tener un montón de diversión.
23. Alguien considera que el mundo eres tú.
24. Alguien quisiera hacer cualquier cosa por ti.
25. Existe alguien que intenta protegerte.
26. Alguien necesita que lo perdones.
27. Quizá alguien se pregunta dónde estarás en este momento que estarás haciendo.
28. Alguien quiere decir simplemente "gracias por estar allí".
29. Alguien está recordándote y deseando que tú estuvieras con él.
30. Ahora mismo, alguien le pide a Dios por ti.
31. Alguien necesita saber que tu cariño es incondicional.
32. Alguien valora tus consejos, recomendaciones o advertencias…
33. De seguro hay alguien que te cuida y está pendiente de ti.
34. Alguien quisiera compartir sus sueños contigo.
35. Posiblemente alguien quisiera estrecharte entre sus brazos
36. Igualmente alguien te quiere para que lo estreches entre tus brazos…
37. Alguien te necesita como tú lo necesitas también…
38. Alguien desearía detener el tiempo por ti.
39. Alguien pide a Dios por tu amistad y cariño.
40. Existe alguien que no puede esperar para verte…
41. Alguien te quiere por lo que eres…
42. Alguien adora la manera en que le haces sentir..
43. Existe quien quisiera significar algo para ti…
44. A alguien le afecta todo lo que hagas…
45. Alguien está complacido de que seas su amiga/o.
46. A alguien le gustaría ser tu amigo.
47. Alguien pasó toda la noche en vela.. sólo pensando en ti…
48. Alguien está viviendo sólo porque existes tú…
49. Alguien está deseando que lo comprendas…
50. Alguien quiere encontrarte para conocerte mejor….
51. A alguien le gustaría esta cerca de ti ahora…
52. Alguien extraña tus regaños, tu ayuda…
53. Alguien tiene confianza en ti…
54. Alguien sabe que tú vales la pena…
55. Alguien necesita tu apoyo…
56. Tal vez alguien está esperando una llamada tuya…
57. Alguien te considera más que un amigo, aunque tú no lo creas así…
58. Seguro hay alguien que ahora está llorando por ti.
59. Alguien escucha una canción que le hace recordarte…
60. Seguro alguien necesita leer este mensaje….
Me parece precioso y real, ustedes no piensan igual?
Mis nuevos caminos a la felicidad
No lo digo yo, lo dice la Lic. Cristina Mejìas y la verdad, estoy de acuerdo con ella!
1. Hacer de la felicidad una prioridad. Existe una creencia arraigada que dice que para ser felices mañana tenemos que hacer algo hoy. Pero el mañana nunca llega. Podemos obtener todos los bienes materiales, títulos, empleos, amores, etc. que consideremos necesarios para ser felices, pero nunca nos alcanzan. Sentimos que la felicidad es el producto final de todas estas necesidades. La pregunta básica es: ¿Por qué tenemos que hacer que nuestra felicidad (sentirnos bien por dentro) dependa de lograr determinados objetivos? ¿Por qué no ser felices ahora, y luego dedicarnos a buscar lo que queramos? Si no vinculamos la felicidad con los resultados, no somos infelices si no los logramos, y en consecuencia podemos dedicarnos a buscar lo que se nos ocurra. Nos volvemos mucho más osados, creativos y llenos de energía si le damos prioridad a ser felices ya, dado que nuestra felicidad no está en juego si no cumplimos con nuestros objetivos. No obstante, está bien que nuestras metas se manifiesten como subproductos. Confiamos en que nuestra felicidad habrá de realinear no sólo las dendritas de nuestro cerebro, sino también las moléculas de nuestro mundo material, para convertirse en una canción de cuna que arrullará al universo.
2. Autenticidad personal. La felicidad acentúa la personalidad de cada uno. Por medio de cuestionamientos moderados y no sentenciosos, es necesario escudriñar todas las creencias y opiniones que conforman nuestro bagaje personal, y sólo quedarnos con aquellas que nos sirven. Es lo que se describe como un maravilloso acto de re-creación, e implica tener que optar por valorar la autenticidad por sobre la autosupresión: las relaciones existentes tendrán que modificarse para adaptarse a las nuevas elecciones, o de lo contrario descartarse. Cualquiera sea el camino a seguir, la consecuencia lógica del sentido mejorado de tranquilidad personal y armonía que sobreviene al eliminar antiguas máscaras descartables y expresarnos con más libertad será el surgimiento de nuevas amistades basadas en la aceptación, el respeto y el amor.
3. No juzgar. Considero que quizás este sea uno de los atajos más deslumbrantes.
Abrir juicios acerca de las personas y sus posibilidades limita nuestro pensamiento y consolida nuestra infelicidad. Somos muy hábiles para señalar todo lo malo y difícil de nuestras vidas y del mundo que nos rodea. Los medios de información reflejan y refuerzan esos prejuicios. La consecuencia lógica de esta atenta vigilancia es el constante stress, incomodidad y ansiedad.
Al desprendernos de nuestros prejuicios, somos libres para buscar lo mejor de cada situación. Es nuestra reacción ante los estímulos lo que crea la felicidad (o la infelicidad), no los estímulos propiamente dichos. Es necesario adoptar una actitud de más aceptación que, nos permitirá acceder a un depósito de energía que ni nos imaginamos jamás. Por cierto que esta actitud de no juzgar puede experimentarse en cualquier tipo de circunstancia, incluso ante evidencias en contra.
4.Estar presente. Estar presente es, fundamentalmente, elegir no permanecer en el pasado ni saltar hacia el futuro, y no entregarse a las divagaciones de la mente que tan a menudo pueden destruir la confianza y la intimidad entre las personas. Al comunicarnos, lo mejor es mirar de frente a nuestro interlocutor y escucharlo, ampliando nuestra apreciación y comprensión de aquello que nos dice y honrando su intento de comunicarse con nosotros. Estar presente expande inmensamente la profundidad y el alcance de cada experiencia. Dicho en forma poética: "Desprenderse del pasado y el futuro es como sumergirse de lleno en la corriente. Una decisión así… abre las compuertas de la felicidad".
5.Ser agradecido. Todos aquellos que se vuelven más felices tienen un rasgo de personalidad en común: siempre son agradecidos. La gratitud es la manera más agradable de alcanzar la felicidad. Debemos entrenarnos para buscar los muchos milagros del vivir, invocando la gratitud incluso en las circunstancias más difíciles. Cuando uno además comparte la gratitud con los demás de manera específica, el sentimiento es aun más concreto y poderoso.
6.Decidir ser feliz. Implica reconocer que todos tenemos la capacidad innata de elegir nuestros sentimientos y convicciones, y así guiar nuestras reacciones con una intención clara y consciente. Decidir ser feliz es decidir atravesar estas capas que parecen tan impenetrables… y defender lo que queremos experimentar ahora. Implica aceptarnos a nosotros mismos y a los demás y ser felices con esa aceptación. Nunca se necesita un motivo para ser feliz… basta el deleite de la experiencia en sí.
SENTIMIENTOS (algo que realmente abunda en mi!)
De la misma manera que para averiguar cuán distintos somos del resto de los animales nos preguntamos si serán capaces de razonar, y nos respondemos de inmediato que no, que si nos definimos como animales racionales es porque eso es precisamente lo que nos caracteriza y distingue de todos los demás, la razón; del mismo modo, digo, deberíamos preguntarnos si los demás animales tienen sentimientos. Y la respuesta apriorística vuelve a ser "no".
Tenemos la sensación de que esta es una facultad exclusivamente humana (ni con el mapa completo del genoma humano podremos averiguar nunca esto). Creemos que los sentimientos forman parte de la razón, la frontera de la irracionalidad, pero de una irracionalidad peculiarmente humana. Si queremos entender nuestros sentimientos, tendremos que compararlos con los sucedáneos que en su lugar tienen los demás animales.
Es evidente que las madres aman a sus crías; pero ¿es eso amor? ¿Podemos decir que tienen respecto a ellas sentimientos de amor? La respuesta será otra vez "no". Lo nuestro no es ni tan primitivo ni tan predeterminado por la naturaleza. La tendencia natural, si es que se da, el instinto, es el punto de partida; pero no el de llegada. Nosotros ponemos mucho más de lo que pone la naturaleza. Es a lo que ponemos de más a lo que llamamos sentimientos.
¿Pero qué son los sentimientos? ¿Somos capaces de definirlos? Los filósofos han derramado mucha tinta en su empeño por descubrir su raíz. Muchos han sucumbido a las explicaciones puramente mecanicistas según las cuales los sentimientos no serían más que formas sólo aparentemente distintas de la sensación.
Yo prefiero la reflexión puramente léxica para intentar acercarme a la naturaleza de los sentimientos. En el propio origen del verbo sentir está en buena parte la causa de que se haya llegado a concebir los sentimientos. Se trata por empezar de un verbo que nació para representar el más noble e imprescindible de todos los sentidos: el del olfato-gusto.
Y precisamente por eso, por ser el más noble, se fueron englobando en él otras sensaciones, como las auditivas y las táctiles. Se trata, pues, de un verbo que está ya de por sí por encima de los demás sentidos, que los expresa a todos sea conjunta o indistintamente, con la sola excepción de la vista.
El sentir es por tanto algo superior: no es oler o tocar, u oír o saborear, sino que está por encima de cada uno de los sentidos concretos. Por eso, cuando va creciendo la capacidad sensitiva del hombre, hay que ponerla necesariamente bajo este lexema, y se crea la palabra sentimiento como la forma más noble de sentir. Al asignarle al alma una exquisita y variada capacidad sensitiva, se engloba bajo el nombre de sentimientos todas sus formas de "sentir".
Es una forma analógica, una copia de las facultades sensitivas del cuerpo, trasladadas al alma. Para poder hablar ordenadamente de los sentimientos se partió del supuesto conductista del placer y el dolor como motor de atracción el primero, y de repulsión el segundo; es decir que todo aquello que produce placer inspiraría sentimientos positivos, y lo que produce dolor, sentimientos negativos.
Kant introdujo la distinción entre emociones y pasiones para poder profundizar en el análisis de los sentimientos (la pasión es la menos controlable por la razón). En el plano más elevado de los sentimientos, se colocan los ideales.
Mariano Arnal


