Archivo diario: 18 octubre, 2005

Regalos que recibì y que quiero compartir…

Muchos de estos textos que voy a copiar aqui, seguro muchos ya los conocen, yo tambièn los conocìa, pero sucede que hay momentos en los cuales es bueno traerlos a "ese" momento, refrescarlos en nuestra mente y en nuestro corazòn, por eso, hoy quiero dedicarles esta entrada agradeciendo a quienes me los han hecho llegar, porque como dice una màxima en Metafìsica: "EL recibir no es para poseer, es para dar y tù todo lo recibes" ….y  gracias a Dios asì es.
 

 
 
Que la piel se arruga, el pelo se vuelve blanco y los días se convierten en años??

Lo importante no cambia; tu fuerza y tu convicción no tienen edad.

Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.

Detrás de cada línea de llegada, siempre hay una de partida.

Detrás de cada logro, hay otro desafío.

Mientras estés viva, siéntete vivo.

Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.

No vivas de fotos amarillas.

Sigue aunque todos esperen que abandones.

No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.

Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.

Cuando por los años no puedas correr, trota.

Cuando no puedas trotar, camina.

Cuando no puedas caminar, usa el bastón.

¡Pero nunca te detengas!

Madre Teresa de Calcuta


 

 

"Sonríe siempre. Aunque estés triste o preocupado, sonríe sincera y constantemente. Verás cómo tu tono muscular y tu interior cambián, lo mismo que los de quienes están a tu lado. Notarás también cómo la vida comienza a sonreirnos."

 


 

 

El día más bello: Hoy La cosa más fácil: Equivocarse El obstáculo más grande: El miedo El mayor error: Abandonarse La raíz de todos los males: El egoísmo La distracción más bella: El trabajo La peor derrota: El desaliento Los mejores maestros: Los niños La primera necesidad: Comunicarse La mejor felicidad: Ser útil a los demás El misterio más grande: La mente El peor defecto: El mal humor El ser más peligroso: El mentiroso El sentimiento más ruin: El rencor El regalo más bello: El perdón Lo más imprescindible: El hogar La ruta más rápida: El camino correcto La sensación más grata: La paz interior El arma más eficaz: La sonrisa El mejor remedio: El optimismo La mayor satisfacción: El deber cumplido La fuerza más potente: La fe Los seres más necesitados: Los pobres Lo más hermoso de todo: El amor. Madre Teresa de Calcuta

 


 

La vida es una oportunidad, aprovéchala. La vida es belleza, admírala. La vida es sueño, hazlo realidad. La vida es un reto, afróntalo, La vida es un deber, cúmplelo. La vida es un juego, juégalo. La vida es preciosa, cuídala. La vida es riqueza, consérvala. La vida es un misterio, desvélalo. La vida es amor, gózala. La vida es un tristeza, supéralo. La vida es un himno, cántalo. La vida es un combate, acéptalo. La vida es una tragedia, dominala. La vida es una aventura, arrastrala. LA vida es felicidad, merécela. La vida es la vida, defiéndela. (MADRE TERESA DE CALCUTA)

 


 

"Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que, cuando los abro perfecto distingo lo negro y lo blanco, y en el alto cielo, su fondo estrellado… Gracias a la vida que me ha dado tanto, Me ha dado el sonido y el abecedario… Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado el oído y, en todo su ancho, graba noche y día grillos y canarios… Gracias a la vida que me ha dado tando. Me ha dado la marcha de mis pies cansados; con ellos anduve ciudades y charcos… Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me ha dado la RISA, me ha dado el LLANTO. Así yo distingo dicha de quebranto, los dos materiales que forman mi canto Y EL CANTO DE VOS QUE ES MI PROPIO CANTO.

 


 

UNA HUELLA EN EL CAMINO El pescador solitario era un hombre de Dios. Un día tuvo la audacia de pedir al Señor un signo de su presencia y de su compañía: -"Señor, hazme ver que Tú siempre estás conmigo. Dame el don de experimentar que me amas. Y el gozo de saber que caminas conmigo." Cuando reemprendía el camino que le conducía nuevamente a su casa observó con

asombro que junto a las huellas de sus pies descalzos había otras cercanas y visibles. -" Mira, le dijo el Señor, ahí tienes la prueba de que camino a tu lado. Esas pisadas tan cercanas a las tuyas son las huellas de mis pies." La alegría que tuvo fue inmensa. Pero no siempre fue así. Vinieron días de tormentas y de frió. Caminaba taciturno por la playa. Volvió sobre sus pasos y observó que, esta vez en la arena, sólo había las huellas de dos pies descalzos. -"Señor, has caminado conmigo cuando estaba alegre. Ahora que el desánimo y el cansancio hacen mella en mi vida…me has dejado solo. ¿Dónde estás ahora, Señor?" -"Amigo…cuando estabas bien, yo caminaba a tu lado, pudiste ver mis huellas en la arena,,, Ahora que estás cansado y abatido he preferido llevarte en mis brazos. Las pisadas que ves en la arena son las mías marcadas por el peso de tu propio cansancio…"