Archivo diario: 6 noviembre, 2006

Acerca de los comentarios…

No hay ejemplo màs claro que este pequeño cuento que voy a compartir hoy aqui y que muestre de forma màs efectiva, lo difìcil que es conformar o complacer a las personas con nuestras actitudes …
 
Esto lo aprendì desde muy jovencita, y luego a lo largo de mi vida,  he tratado por todos los medios de recordarlo.
 
Y aplicarlo…en la medida de lo posible,  actuando y haciendo de forma que fuera yo,  la que me sintiera conforme conmigo y satisfecha con mis actitudes. El resultado es bueno. Miro para atràs y no hay nada que hubiese deseado cambiar a pesar de todo…
 

«Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro.
Decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo. Así, se fueron los tres con su burro.

Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: «¡ Mira ese c hico mal educado! Él arriba del burro y los pobres padres, ya grandes, llevándolo de las riendas!».

Entonces, la mujer le dijo a su esposo: «No permitamos que la gente hable mal del niño.» El esposo lo bajó y se subió él.

Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: «¡ Mira qué sinvergüenza ese tipo! Deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima!».

Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro mientras padre e hijo tiraban de las riendas.

Al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba: «¡Pobre hombre!
Después de trabajar todo el día, debe llevar a la mujer sobre el burro! ¿Y el pobre hijo? ¡Qué le espera con esa madre!».

Se pusieron de acuerdo y decidieron subir al burro los tres para comenzar nuevamente su peregrinaje.

Al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían:
«¡Son unas bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna!»

Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro.

Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: «¡Mira a esos tres idiotas: caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos!»

Conclusión:
Siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes.

 

Entonces: ¡Vive como creas!, haz lo que te parezca correcto a ti, lo
que te dicte tu conciencia y tu corazón.»