
Archivo diario: 25 noviembre, 2006
Y sigo, con regresos…

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Y ….acerca de regresos…
He aqui, que vuelvo a "mi" sitio, de alguna manera, aunque el tema propiedad es bastante utòpico, siento que este lugar lo es, una pequeña extenciòn de mi misma, un lugar de desahogo, de compartimento, de ser…
Y uno no deja su "ser" asì nomàs…aunque a lo largo de la vida, vaya que si se van dejando trozos y trocitos de una….algunos con amor, otros con placer, otros con sacrificio, otros con dolor…pero la vida es tan magnìfica que siempre encuentra la forma de reconstituirnos para poder continuar….siempre nos compensa por esas pèrdidas que vamos teniendo.
Hace un mes aprox. pensè que ya estaba bueno de blog, que ya no tendrìa nada màs para escribir, pero en realidad, estaba como en un impasse…detenida en el tiempo. Hoy , lo veo claramente….y aunque yo me haya detenido, el tiempo, ese mago, que existe y no existe, continuò transcurriendo y he aqui que algunas cosas han sucedido que necesito volcarlas aqui…
Una de ellas, es que Mercedes, Merceditas, como le gustaba llamarla a mi papà, se fuè, partiò a realizar su viaje sin regreso… pero quien es Merceditas?
Mercedes era una bella anciana de 87 años, tìa de unas amigas de mi juventud, por quien y quienes, mi papà hace 5 años , llegò hasta el mismo hogar dònde ella se encontraba. Preciosa aùn, demostraba lo preciosa que habìa sido en su juventud, dulce y la ùnica amiga que mi papà hizo en ese lugar.
En cada visita mìa a èl, dedicaba algo de ese tiempo para compartirlo con ella, primero, juntos charlando, riendo, compartiendo fotos de tiempos idos…haciendo bromas a mi padre, èl dedicàndole desde su habitaciòn un tango que a los dos gustaba, o ya al final cuando las internaciones arreciaban y ya sòlo en la silla de ruedas, podìa apenas ser trasladada, era èl, quien iba a saludarla con un tierno besito en su frìa y arrugadita mejilla, dejando en sus manos un caramelito…
Aùn coqueta, lamentaba su deterioro fìsico dìa a dìa, consciente de lo que estaba sucediendo…sintiendo la soledad, al no ser visitada, acompañada por su familia, que por cierto tenìa, tanto como a ella le hubiese gustado , o necesitado…
Cada vez, yo veìa como el momento se acercaba a pasos gigantes y ella misma me lo decìa, en esos momentos sòlo podìa abrazarla, tratar de calentar sus heladas manitos y decirle lo bella que era…
No le voy a buscar trasfondos a mi actitud, sòlo que me gustò hacerlo, sè que le hizo bien a ella, de la misma forma que me hizo bien a mi…quizàs porque cuando era mi mamà la que pasò por esa etapa, no tuve o no fui tan consciente del momento, como para poder hacer lo mismo….
Increìblemente pasan los dìas y aùn en cada uno, tengo momentos dedicados a la memoria de esta anciana, asì como a la de mi mamà….
Mi humilde humenaje a las dos…

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