Archivo diario: 21 marzo, 2007

Acerca de la Valentia…

Ser valiente…a qué me refiero cuando pienso o hablo de "ser valiente"? Atraverme a subir una montaña? o simplemente caminar por el punto medio de la vida?

Sin duda, la valentía es un valor que nos enseña a defender aquello que vale la pena, a dominar nuestros miedos y a sobreponernos en la adversidad.

No es sencillo! Bueno que hoy estoy para lo dificil, parece! pero si, asì es, no es sencillo ser valiente.

Significa enfrentar, reconocer, sortear, confrontar situaciones que no sólo pueden ser producto de nuestras situaciones sino tambièn de nuestros errores, no solamente enfrentar un hecho fìsico peligroso.

Es lo que nos ayuda a superar las pèrdidas, las separaciones, una enfermedad nuestra o de un ser querido. Es la diferencia entre elegir caernos y permanecer caídos o levantarnos y continuar andando.

Caminar por el punto medio de la vida….sin inclinarnos hacia uno u otro lado. El lado de las lamentaciones. O de los vìtores por las victorias.

La valentía es asumir riesgos, vencer miedos. Es atrevernos a VER. No es sencillo! pero quizás de la mano de la Esperanza, podamos hacerlo. Esperanza es algo que todos debièramos tener. Pero más aún.

Una vez leí que la Esperanza es la la hermana menor de la FE. Y yo quiero afirmarme en mi FE. Porque Esperanza es un tibio "quizás" y FE es certeza. Porque creo.

No quiero dejarme llevar por mis temores, mis incertidumbres, mis miedos. Quiero tener la valentia de día a día, momento a momento, pueda ir construyendo una obra que quizás en lo inmediato no sea tal y como la deseo e imagino, pero tarde o temprano lo será. Porque La cobardía no podrá sumergirme en el cómodo pantano de las lamentaciones.

No es sencillo!

  

Una tarea no sencilla….

 

Ser Hombre
(a mi hijo Michel, al cumplir sus quince años)

Ser hombre, hijo mío,
es pisar en las brazas del miedo
y seguir caminando.
Soportar el dolor de la carne en silencio
y aridez en los ojos,
mas dejar que las lágrimas fluyan
si el quebranto es del alma.

Es cercar el valor de prudencia
y el ardor de cautela,
sin torcer el propósito,
sin mellar al decisión forjada en el tesón,
la paciencia, la razón, la experiencia
y la meditación.

Es pasar,
–con los brazos ceñidos al cuerpo,
los labios inmóviles,
conteniendo el aliento–
junto al castillo de arena
(que es la felicidad que construyó otro hombre)
si con tu palabra,
o al extender tu brazo
pudieras derribarle.
¡Porque arruinar la dicha de tu prójimo
es más grave, peor, que introducir tu mano
en el bolsillo
para robarle!

Hijo mío,
no desdeñes el oro
mas no dejes que el oro señoreé tu vida.
Acumula bastante
para no tener nunca
que extender tu mano a la piedad de otro,
y sí poder en cambio,
poner algo en la mano que hacia tí se extiende.

Y al que te pide un pan no les des un consejo.
No te juzgues más sabio qeu aquél que busca ayuda.
Dale apoyo y aliento y comparte su carga.
Dale tu oro y tu esfuerzo,
y después da el consejo.

Al temor no le pongas el disfraz del perdón;
el valor, hijo mío, es la virtud más alta
y confesar la culpa el supremo valor.
No eches pues en los hombros de tu hermano la carga,
ni vistas a los otros las ropas de tu error.
Es tu deber, si caes, no obstante la caída,
tu ideal y tu anhelo mantener siempre enhiestos;
y no buscar la excusa, ni encontrar la disculpa.
Los héroes, hijo mío, nunca esgrimen pretextos.

La mentira es hollín, no te manches los labios.
Y no ostentes seer rico, ser feliz o ser sabio
delante del que exhibe la llaga del fracaso.
No subleves la envidia, la admiración, los celos;
y busca l a sonrisa, no busques el aplauso.

Y perdónale al mundo su error, si no valora
tus merecimentos en lo qeu crees que valen;
(es probable hijo mío, que el más justo evalúo
es el que el mundo hace).

Y por fin, hijo mío:
que no turbe tu sueño la conciencia intranquila;
que no mengüe tu dicha el despecho abrasivo,
ni tu audacia flaquee ante la adversidad.
No deforme tu rostro jamás la hipocresía
y no toque tu mano, tración o deslealtad.

Y aún hay más, hijo mío:
que al volver tu mirada
sobre el camino andado
no haya lodo en tus pies,
ni se encuentre en tu huella
una espiga,
una mies,
o una flor
pisoteada.

Hijo mío, es esto
lo que esa breve frase "Ser hombre"
significa.

– Elías M. Zacarías

La ardua tarea de vivir cada día….

No sé si antes me había detenido en el día a día y lo que eso significa. Normalmente, pensamos en el trabajo fìsico diario, la oficina, el estudio, la tarea de casa, etc. etc. pero creo que hay un trabajo quizás más importante y hasta más duro….
 
El vivir. Simplemente eso. Vivir cada día. No implica sólo respirar, alimentarnos, la oficina, el hogar. 
 
Recuerdo haber escrito hace tiempo, una entrada que hablaba acerca de que desde que nos despertamos cada mañana, estamos frente a una serie de decisiones.
 
Hoy, me voy a referir a como desde el despertar, "trabajamos" en sentirnos bien. No es fácil. Para nada. Desde que no somos entes. Independientes unos de otros, por más que nos lo creamos! Hay una serie de actos mentales, que si somos conscientes de eso, o nos evadimos de la vorágine habitual y rutinaria, podemos llegar a observarnos a nosotros mismos, haciendo uso de ellos.
 
En la convivencia es dónde comienza. Nadie es igual al otro, gracias a Dios, podemos compartir gustos, intereses, pero hasta ahi nomás.
 
Entonces, muchas veces hay que acoplar, deseos, intereses a los de otros: esposos/as, hijos, madres, padres, compañeros, amigos, etc.
 
Eso puede significar renuncias. Postergaciones. Simplemente algo contrario a nuestros deseos. Algo que de alguna forma, requiere de un "trabajo emocional". Adecuar. Conjugar. Acoplar.
 
Quiero esto ahora. Yo lo deseo despuès. Ceder. Ceder.
 
Cuánto es la cuota "saludable" para ceder?  No lo sé. Creo en mi intuición, así que seguro me avisará!
 
Comprender. Otra ardua tarea del día a día. Es cierto tambièn nos comprenden o tratan por lo menos. Pero hoy hablo de "mi tarea".
 
Alguna vez, te detuviste a pensar qué tal es "comprender"?  Siempre hablamos del comprender, leemos acerca de eso, pero ….realmente nos detenemos a meditar acerca de esa acción?
 
Yo te comprendo o creo que te comprendo porque sé de ti, porque sé que alegra, que te apena, pero cuando no lo sé…te comprendo? cuando tú te encierras, no hablas, te comprendo? si, puedo hacerlo cuando sé el porquè de tus silencios, de tus encierros, pero cuándo no?
 
Cómo te comprendo? Quedándome tambièn en silencio? Eso te ayudará? o lo confundirás con indiferencia?
 
Hay momentos en los cuales ya no es tan importante, que te comprendan como comprender…para mi lo es.
 
Para eso, muchas veces dejo "mi mundo" ese rico mundo interior que poseo, lo postergo tratando de llegarte…de comprenderte.
 
Pero esto se puede hacer siempre? o durante mucho tiempo?
 
Creo que no….si no "atiendo", si no alimento, nutro ese mundo. llegará un momento en el cual no tendré fuerzas, armas, palabras para comprenderte…
 
Y quiero hacerlo. Necesito hacerlo. Por ti. Por mi. Por nuestro bien. Por el bien de todos.