Cuando corto una flor para mi, comienzo a perderla …porque marchitará en mis manos y no se hará semilla en otras primaveras.
Cuando aprisiono un pájaro para mi, comienzo a perderlo…porque ya no cantará para mi en el bosque ni criará otros pichones en su nido.
Cuando guardo mi dinero, comienzo a perderlo…porque el dinero no vale por si, sino por lo que con él, puedo hacer.
Cuando no dejo partir a mi hijo hacia la vida, comienzo a perderlo…porque nunca lo veré volver a mi, libre y maduro y puedo dar fé de que, lo contrario, es decir, dejarlos partir, puede ser lo mejor que podemos hacer por ellos…Así mis hijos, son maduros, libres y aún así no dejan de experimentar precioso amor por mi!
Por eso recuerdo siempre:
No existe precio por la Libertad….pero si, una bellisima recompensa para quien la utiliza con grandeza de alma…
Aprendo en el camino de la vida la paradójica lecciòn de la experiencia:
Siempre gano lo que dejo y pierdo lo que retengo….
Autor desconocido.
Editado y adaptado por MS