El 30 de noviembre y 1 de diciembre pasados, se realizó aqui la jornada de la Teletón. Como cada año, estando aqui, no dejo de ver, aunque sea un ratito, por la tele, como va esto tan importante que se realiza con la ayuda de todo el Uruguay en bien de tantos niños con diferentes, básicamente, incapacidades en el aparato locomotor.
Igual, cada año, no dejo de emocionarme mucho con los testimonios aportados por los chicos y sus familias.
Esta vez, mi atenciòn se centró en las madres de estos chicos, aunque tambièn reconozco absolutamente el «hacer» de los padres que realmente se involucran con sus hijos. Creo que mi atenciòn se dirigió a las mamás, porque yo soy mamá. Y esto me llevó a, no puedo decir: cuestionar, pero si reconocer algo que no se puede dejar de ver y percibir.
Siempre se habla de los chicos «especiales» y yo me refiero a las madres «ESPECIALES» , si, asi con mayúsculas.
A esta altura de mi vida, con hijos cuyas vidas ya están resueltas, sanos de cuerpo y alma, algo que cuando tenemos hijos chicos, sólo podemos imaginar, soñar, desear, pero que cuando los vemos adultos, es cuando nos damos cuenta de cómo ha sido nuestro «trabajo» como mamá, y hasta sentirnos un tanto orgullosas de ello, porqué no?.
Pero viendo a esas mamás, me dije: nada de orgullo! el orgullo lo deben de sentir esas mamás! mamás que luchan, contienen, aman contra toda edificultad, contra todo dolor, ese dolor, esa impotencia que seguro sienten al ver a sus hijos, a quienes deben ayudar de modo especial desde que se dan cuenta que algo no está bien.
Creo que no es completo el mérito de ser «buena mamá» , si es que puede decirse asi, cuando, nuestros hijos son sanos.
Creo que Dios sabe, a quien enviar esos niños, sabe que no es a cualquier mamá que debe entregarle los regalos especiales que son estos chicos…
Tienen que ser mamás especiales, sin duda.
A ellas, entonces, mi humilde, pero muy sentido homenaje…mamás tan necesarias, tan completas….o quizás simplemente…MAMAS
