Un ignorante tenia que hacer un largo viaje. Debía llegar a su destino, su casa interior en cierto limite de tiempo, pues la muerte lo acechaba. Tenia un caballo cuyo nombre era necesidades prioritarias, y tenia un carro cuyo nombre era deseo, y dicho carro tenia dos ruedas, una se llamaba placer y la otra se llamaba sufrimiento. Ambos estaban conectadas por el mismo eje. El carro solo podía moverse con esas dos ruedas. Orientó su caballo hacia su destino, y partió. Como el viaje era muy largo, nuestro artista decoró el carro y empezó a colocarles distintos ornamentos, los cuales hicieron muy pesado al carro del deseo.
Le colocó variados ornamentos: excusas perfectas, lo innecesario, expectativas de todo tipo, autosuficiencia, resentimientos y -ahora tu tu sigue colocando ornamentos… Mientras mas pesado se hacia el carro (deseo) mas esfuerzo hacia el animal (necesidad). De tal manera que en las curvas y en las cuestas empinadas, el pobre animal desfallecía, no pudiendo arrastrar el carro del Deseo. En los caminos arenosos las ruedas del Placer y el Sufrimiento se incrustaban en el piso.
Así, desesperó un día el viajero, porque era muy largo el camino y estaba muy lejos su destino. La desesperación le aconsejó meditar sobre el problema y al hacerlo, comprendió que debía abandonar el carro (deseos, placer y dolor) y sus ornamentos. Así lo hizo. Montó al animal (necesidad) y al trote rápido, tomando atajos, llegó a su destino, antes que lo alcanzase la muerte.
Desconcozco el autor, tomado de Internet
