he aquí un corto y muy luminoso cuento para reflexionar:
“Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que, en las noches sin luna, caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida.
Una noche, de pronto, se encuentra con un amigo que, al verlo y reconocerlo se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo. Entonces, le dice: ¿Qué haces tú, el ciego Guno, con una lámpara en la mano? Si tú no ves…
A lo que el ciego responde: Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco la oscuridad de las calles de memoria. Llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mi…”
Es claro que aunque nosotros no «veamos», igual podemos iluminar el camino a otros aunque más no sea con una sonrisa..
-34.883333
-56.166667
Publicado en Uncategorized
Etiquetado la luz