Cada grito de hermandad que lanzamos
se pierde en el aire y vuela a los espacios sin límite.
Pero ese grito, llevado día tras día por los vientos,
llegará por último a uno de los extremos de la tierra
y resonará largamente,
hasta que un hombre, en alguna parte,
perdido en la inmensidad, lo oiga y
contento sonría…..
Albert Camus

Qué hermoso Mary.Besos
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Belleza pura publicar este escrito Mary, es muy vos.Creo en este mensaje como tambien creo que son muy poquitos ultimamente los gritos de hermandad que salen del ser humano, lo vemos a diario, no?…pero se que mientras haya solo uno, nada esta perdido.Te quiero Mary, por tu corazon noble.Un beso grande a Santi a VOS y a la familia entera, no te me olvides de Mariel.Tere.(Mary, dejame porfa en mi lugarcito de notas otra vez el link que tenes en blogger, no se porque no te tengo, porfa)
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