Un pescador encontró entre sus redes una botella de cobre con el tapón de plomo. Parecía muy antigua. Al abrirla salió de repente un genio maravilloso que una vez liberado le dijo al pescado:
-Te concedo tres Un deseos por haberme sacado de mi encierro. ¿Cuál es tu primer deseo?
-Me gustaría que me hicieras lo bastante inteligente y claro como para hacer una elección perfecta de los otros dos deseos -dijo el pescador.
-Hecho -dijo el genio-, y ahora, ¿cuáles son tus otros dos deseos?
El pescador reflexionó un momento y dijo:
-Muchas gracias, no tengo más deseos.
Leído en: http://iluminandoelcamino.ning.com

Genial tu idea de utilizar este espacio con este tipo de ejemplos, tiene mucho que ver con ese Sr. que decidió despojarse de sus riquezas y refugiarse en elTíbet. Es así, cuanto mas tenés no sos infeliz por esto, si te lo hacen proporcional los envidiosos, celosos y codiciosos del animal humano que te rodea. jajaaa, tomemos con sentido del humor, esto ayuda, Besos Sonia.
Me gustaMe gusta
Que bello, un pescador que no ambiciona cosas sino inteligencia para saber que no le hace falta nada másmuy buena reflexión Mary, y un enorme placer leerte.Te dejos mis mejores deseos que todo te vaya bien y un beso de cariño.Chelo
Me gustaMe gusta
Preciosa imagen Mary! Toda una artista!Yo debo ser muy poco inteligente… estoy llena de deseos… Hay cosas que tengo que cambiar, es bueno darse cuenta… y sentí muchas cosas en este "camino".Ya te contaré, pero me gustaría coincidir contigo!un abrazo re-madrina! 😉
Me gustaMe gusta
simplemente buenisimo por la humildad por no apovecharse de laoportunidad y seguir pidiendo un ser sin ambicion….
Me gustaMe gusta