La Amistad, así con mayúsculas! 3

Ana Mª Romero Iribas sigue:

Mirar a las personas

Cuando nos sentimos así, vistos con unos ojos ajenos que al mismo tiempo son como los nuestros propios, es como si todo nuestro ser despertara. Querríamos saberlo todo acerca de aquella persona y que ella conociera nuestro yo hasta el final. Las conversaciones se convierten en un continuo maravillarse y mutuo aportarse. Sentimos el mundo como un pequeño globo terráqueo que gira entre nuestras manos y el motor de ese movimiento es la corriente que entre nosotros se ha creado. Es un encuentro con otro yo, sin que ese yo se refiera a un yo idéntico, a un "alma gemela"; pues puede serlo o no. Es otro yo porque se pone en nuestra piel como si fuéramos nosotros mismos; pero al tiempo que mantiene su mismidad y su alteridad. Y por eso, hay mucha riqueza en el trato con el amigo, porque lo distinto siempre nos enriquece.

Mirarnos en un amigo es mirarnos en un espejo. En un espejo que devuelve algo más que una simple reproducción de la propia imagen. Mirarnos en un amigo es encontrarnos a nosotros mismos vistos desde fuera y con mayor perspectiva, pero con el cuidado con que nosotros mismos pondríamos al mirarnos: "a través de él, los amigos se enriquecen y perfeccionan, se descubren e interpretan. Se podría decir que, al ver al otro, cada uno de ellos aprende a conocerse" (Marías). La acción de mirar que tanto aparece entre los amigos, es algo que me parece esencial para que pueda surgir amistad entre dos personas: para tener amigos hay que saber mirar.

En una carta que recibí hace unos meses me decía una amiga que "había encontrado el camino para trascender lo inmediato. El despertador para mirar (…) era el del pensamiento filosófico y la contemplación de las cosas bellas". En mi respuesta, le reafirmé en su descubrimiento porque me parecía realmente valioso: la filosofía y la contemplación estética son dos medios muy buenos para acceder a lo más hondo de la realidad.

La belleza es un camino hacia la verdad especialmente bueno. Porque la belleza no produce únicamente la mera delectación estética; posee una cualidad inestimable, y es que exige contemplación por nuestra parte. Ante las cosas bellas no basta pasear la vista. Para disfrutarlas verdaderamente hay que mirarlas con detenimiento , con miramiento. Con ellas, hay que andarse con contemplaciones. Y contemplar es importante porque hace que nos detengamos y miremos las cosas tal como son, "dejando" que sean así.

La contemplación es un camino abierto hacia la verdad. Hacia la verdad personal, la de los demás y la del universo entero. Eso lo expresa muy bien de otro modo Lorenzo Silva en una de sus novelas. Escribía que "el mundo está lleno de tesoros sin descubrir porque no hay quien se pare a mirarlos. Pero en cuanto hay alguien que se detiene ante ellos, se abren ante esa persona como una maravillosa realidad llena de riqueza y significado ofreciéndole nuevos horizontes". Yo he pensado muchas veces que eso exactamente pasa con las personas.

Por eso, para tener amigos hay que saber mirar. Mirar es ver con atención, es contemplar, es concentrar nuestro ser entero en los ojos deseando captar lo que hay frente a ellos. Mirar presupone una vista limpia, sin prejuicios ni cargas anteriores, para captar lo que hay y no lo que yo he puesto o quiero poner. Mirar no es ver lo que yo quiero ver sino percibir cómo son las cosas o las personas en sí. Y además de limpieza interior, la mirada requiere también aceptación, renuncia a dominar. Cuando miramos de verdad, estamos dispuestos a dejar ser a las cosas y a las personas tal y como son. Esto es especialmente importante con las personas. A las personas hay que dejarlas ser, hay que aceptarlas como son. Sin esa condición nunca sabremos lo que es una verdadera amistad; nunca llegaremos a saborear el gozo inmenso que produce esa identificación con el otro, ese compartir la vida, los sueños, los deseos, los fracasos. Habrá siempre en el amigo una zona de acceso prohibido o de "reservado".

Para mirar de verdad hay que aprender a hacerlo. Los hay que conocen ese arte de modo natural o han sido educados en él. Pero también puede aprenderse. Para mirar hay que pararse, parar la rueda de la actividad exterior y parar también nuestro ruido interior (qué tengo que hacer luego, cómo resolveré la cena en casa de mi hermano, qué ropa necesito, a ver cómo queda el Madrid, a ver si consigo cerrar un buen trato con este cliente…) Para mirar hay que perder el miedo a "pasar tiempo" sin haber sido "eficaces".

Todos hemos conocido personas que provocan que los que están a su lado den lo mejor de sí mismos. Son personas que logran que los demás quieran —parafraseando a Salinas— "sacar de sí su mejor yo". Es así porque son personas que saben mirar y que por eso han sabido encontrar la llave interior de las personas. Esa llave de la confianza que uno entrega sólo cuando va a saberse visto, aceptado y querido por sí mismo.

 

La Amistad, así con mayúsculas! 2

Ana Mª Romero Iribas sigue: 

La amistad como regalo

Decía más arriba que dedicamos esfuerzo a hacer amigos. Y el esfuerzo es necesario porque las cosas no salen solas. Sin embargo, la amistad no se puede forzar. Por eso también puede decirse que la amistad surge siempre como un regalo, como un don que se recibe. En un momento dado, aparece entre dos personas un deseo de compartir, de comunicarse, de contar lo que se lleva dentro y de contrastarlo, de ser conocido muy a fondo. De hecho, cuando uno vislumbra en el horizonte la posibilidad de hacer una nueva amistad, de esas profundas y verdaderas, que aportan y llenan tanto por dentro, parece que su espíritu se hincha y crece. Es como ver nacer un día radiante. La vida se ve de otro color porque los amigos hacen cobrar sentido a nuestras vivencias: éstas no van a ser sólo para nosotros. Las cosas son distintas porque las vivimos pensando en compartirlas, en transmitirlas, en discutirlas, en compararlas. De nuestros amigos nos interesa todo: lo que piensan, lo que hacen, cómo viven las cosas. Lo importante no es sólo lo que cuentan ni lo que les pasa; lo importante es que eso "es tuyo", "eres tú".

Desde mi adolescencia he experimentado disgusto ante las cartas meramente descriptivas de los acontecimientos, o las que eran como una reseña informativa de lo que había ocurrido en el verano. Las cartas verdaderas eran aquellas en las que los acontecimientos del lunes o del viernes se describían como cosas que me pasaban y no sólo como cosas que pasaban a mi lado. Lo interesante y lo que hacía disfrutar era ver cómo esas cosas se vivían desde dentro de mi amigo. Como si fuera con él en un submarino: en el suyo. ¡Y qué deseos tan enormes se sentían de entrar en el submarino! ¡Qué maravilloso era todo desde allí dentro! Aunque no siempre fueran cosas bonitas las que se veían, se veían desde la casa de tu amigo, y estar en el interior de la casa, contemplar el mundo desde allí, era un privilegio. El grado de amistad con los amigos podía distinguirse precisamente por eso. Por si las cartas estaban llenas de preguntas convencionales y frases que se repetían del mismo modo en todas las demás cartas o si en ellas te dejabas llevar, trayendo a colación esto o aquello, y acabando en lugares desconocidos para ti misma, pero bonitos y en los que habías disfrutado. Escribir para los amigos era descubrir el mundo con unos ojos nuevos para dárselo a ellos.

La amistad es un regalo porque es vivir otra vida además de la propia. Es poder vivir dos veces. Y es también reafirmar tu propia existencia porque hay alguien que la quiere así: incondicionalmente. En el amigo encontramos aceptación plena. La amistad es don porque, en cierto modo, llega cuando y como quiere; no es programable; simplemente, surge y es como un regalo, un don que uno recibe. Esa comunión del espíritu que hay entre los amigos, ese compartir denso e intenso, ese vivir y ser sin dar explicaciones porque éstas no son necesarias para nuestro mutuo entendimiento, ese encontrar las puertas del alma siempre abiertas y acogedoras para ti porque eres tú, es el tesoro incalculable. No es extraño que los griegos la calificaran como regalo de los dioses.

Regalo es también en el sentido de que nunca es verdaderamente merecida. Si se puede hablar así, algunos podrían merecer más que otros el tener amigos. Pero en el fondo, la amistad de una persona difícilmente es algo que uno llegue a "merecer". Se pueden tener de modo habitual disposiciones personales adecuadas para la amistad, para tener amigos (no todo el mundo las tiene). Pero no se puede decidir en qué momento aparecerá el amigo o de quién seré amigo. Por ejemplo, todos contamos con momentos imborrables de la vida en los que comprendes repentinamente que tienes delante a alguien que puede leer dentro de ti como si fueras tú quien lo hicieras; que puede pasearse por tu alma sin explicaciones de tu parte; sin necesidad de mapas, brújulas o palabras clave que le hagan entender lo que se va a encontrar. Es la empatía, una sintonía especialísima que se establece con muy pocas personas a lo largo de la existencia, y que es un descenso y un ascenso vertiginoso por las entrañas de la verdadera vida.


La Amistad, así con mayúsculas!

Hace días que estoy dándole vueltas a este tema, aunque ya he escrito en entradas anteriores, cuál es mi opiniòn acerca de la AMISTAD.
 
Algo que difiere mucho, pero muy mucho de "conocidos/as", algo que en mi opiniòn, se confunde mucho por estos días y más aún en internet.
 
Todo el mundo se dice amigo de todo el mundo y en muchos casos ni siquiera saben el verdadero nombre del "amigo"! Eso, en mi concepto, es minimizar la amistad, es en cierta forma desvalorizarla.
 
Más aún,  desde que creo que,  dentro de lo que encarna la amistad, es compartir, es conocimiento, es comunicaciòn, es participaciòn.
 
Por ejemplo en mi caso,  me abro y me muestro tal cual soy, tal cual siento, tal cual me alegro, tal cual sufro, tù haces lo mismo?

No sé ser amiga de palabra. Soy amiga de hecho.

Amiga que te piensa como en si misma. Sintiendo tu dolor como mío. Tu alegría como propia. Si no has compartido, si no te has comunicado, si no me has participado, entonces que clase de amiga soy? Creo que en ese caso somos simples "conocidas/os".

Entonces una vez más me pregunto: "soy tu amiga?", "eres mi amiga/o"? así tal cual yo lo concibo? o tiene otro valor o significado según las personas?

Como respuesta a mis interrogantes y tal y como dice una de mis afirmaciones favoritas: " Cualquier cosa que necesite saber me es revelada, y todo lo mque necesito me llega de acuerdo con el correcto orden divino", llegó a mis ojitos, esta bella respuesta que trascribo a continuaciòn y que por ser un tanto larguita, lo haré en más de una entrada.

Esto que ha escrito Ana María Romero Iribas, (de quien no sé nada, es la primera vez que leo algo de ella", creo que traduce de forma exacta mi sentir al respecto.

Amiga/o, Tú piensas igual?

Ana Mª Romero Iribas, "La amistad, un tesoro", Nuestro Tiempo, I.03

Para Aristóteles la amistad era "lo más necesario para la vida", y nosotros cuando oímos decir que "un amigo es un tesoro" o que "donde está tu amigo, está tu tesoro", nos damos cuenta de que esas palabras resuenan como un aldabonazo en nuestro interior. No nos dejan indiferentes, porque todos sabemos o intuimos qué clase de tesoro puede llegar a ser una amistad.

A las personas nos gusta tener amigos: gente con la que compartir vida, experiencias, tiempo, conversación… Nos gustan los amigos y nos parecen muy importantes, incluso imprescindibles. La amistad es una relación humana con un valor muy especial. Junto con la familia y el trabajo, es algo que nos parece que merece la pena y a lo cual dedicamos tiempo y esfuerzo. Queremos tener amigos en la vida: para no estar solos —a veces se siente la soledad incluso estando rodeados de gente—, para vivir la vida más a fondo y para disfrutarla de verdad. Como escribió Aristóteles, "sin amigos nadie querría vivir aun cuando poseyera todos los demás bienes".

Quizá por eso escribo esto. Escribir sobre la amistad me ayuda a saber qué espero yo de ella, qué doy yo a mis amigos, si mi amistad con ellos es plena o sólo algo "satisfactorio". Reflexionar sobre las cosas ayuda a vivirlas mejor. Reflexionar es un modo de vivir.

  

Voy a contarles mi edad….

 
Qué cuántos años tengo? ¡Qué importa eso!
¡Tengo la edad que quiero y siento!
La edad en que puedo: Gritar sin miedo lo que pienso…
Hacer lo que deseo, sin miedo al fracaso, o lo desconocido. ..
Pues tengo la experiencia de los años vividos
y la fuerza de la convicción de mis deseos.
 
¡Qué importa cuantos años tengo! ¡No quiero pensar en eso!
Pues unos dicen que ya soy viejo, "y otras que estoy en el apogeo".
Pero no es la edad que tengo, ni lo que la gente dice,
sino lo que mi corazón siente y mi cerebro dicte.
 
Tengo los años necesarios para gritar lo que pienso,
para hacer lo que quiero, para reconocer yerros viejos,
rectificar caminos y atesorar éxitos.
 
Ahora no tienen porque decir: ¡Estás muy joven, no lo lograrás!
¡Estas muy viejo, ya no podrás!
Tengo la edad en que las cosas se miran con mas calma,
pero con el interés de seguir creciendo.
 
Tengo los años en que los sueños, se empiezan a acariciar con los dedos,
las ilusiones, se convierten en esperanza.
Tengo los años en que el amor, a veces es una loca llamarada,
ansiosa de consumirse en el fuego de una pasión deseada.
Y otras es un remanso de paz, como el atardecer en la playa.
 
¿Qué cuantos años tengo?
No necesito con un número marcar, pues mis anhelos alcanzados,
mis triunfos obtenidos, las lágrimas que por el camino derramé
al ver mis ilusiones truncadas… ¡Valen mucho más que eso!
 
¡Qué importa si cumplo cuarenta, sesenta, ochenta o mas!
Pues lo que importa, ¡Es la edad que siento!
 
Tengo los años que necesito para vivir libre y sin miedos.
Para seguir sin temor por el sendero,
pues llevo conmigo la experiencia adquirida
y la fuerza de mis anhelos.
 
¿Qué cuantos años tengo? ¡Eso a quién le importa!
Tengo los años necesarios para perder el miedo
y hacer lo que quiero y siento.
 
Desconozco el autor
 

Hoy, HUMOR, de entrecasa

Erase una vez

Una tarde un hombre volvía a casa del trabajo y encontró un desorden total en su casa. Sus tres hijos estaban afuera, todavía en pijama, jugando en el lodo, la manguera abierta, juguetes y envolturas de comida regadas en todo el jardín frontal de la casa. La puerta del carro de su esposa estaba abierta y también la puerta del frente de la casa.

Cuando paso la entrada encontró todavía más desorden. Una lámpara tirada, el tapete de la sala hecho bolas, las pinturas y cartera del bolso de su esposa tiradas por todo el piso, la TV a todo volumen en un canal de caricaturas, la sala de estar la bicicleta con lodo en las ruedas, crayolas, papeles, juguetes, ropa y el perro con el pelo mojado mordiendo una caja con cereal arriba del sillón. En la cocina, el fregadero estaba rebosante de platos sucios, el detergente regado por todo el piso, la llave del agua abierta, salsa catsup en las paredes, la comida del perro regada por todo el piso, leche tirada junto al refri, calcetines en la mesa, un vaso roto bajo la mesa del desayunador, y algunos montones de arena cerca de la entrada de la puerta trasera.

Rápidamente se dirigió hacia las escaleras, pisando juguetes, ropa, palomitas, zapatos, brinco unos patines, un plato y un trozo de pan con cajeta que estaba en los escalones, buscando desesperadamente a su esposa. Estaba muy preocupado pues pensó que había pasado algo serio, o que tal vez pudiera estar enferma, o que hubieran entrado unos ladrones, que se yo, cuantas cosas se imagino, al llegar a la recamara, encontró a su esposa sentada en la cama, en pijama, con una toalla enredada en la cabeza, pintándose las uñas de los pies, tarareando una melodía, un vaso de soda, una bolsa de fritos abierta, una revista de tv y novelas y viendo un programa de chismes del espectáculo.

La esposa volteo a verlo y le sonrió felizmente, después le pregunto como le había ido. El la vio totalmente extrañado y le pregunto: ¿!!!!!!!!!!Pero que paso aquí hoy!!!!!!!!!!!?

Ella sonrió de nuevo y respondió: Recordarás que cuando llegas de trabajar me preguntas: ¿QUE DEMONIOS HICISTE EN TODO EL DIA?" Si…….contestó incrédulamente el esposo. Bueno, -respondió ella, -pues HOY no hice nada en TODO el día.

Acerca de la Valentia…

Ser valiente…a qué me refiero cuando pienso o hablo de "ser valiente"? Atraverme a subir una montaña? o simplemente caminar por el punto medio de la vida?

Sin duda, la valentía es un valor que nos enseña a defender aquello que vale la pena, a dominar nuestros miedos y a sobreponernos en la adversidad.

No es sencillo! Bueno que hoy estoy para lo dificil, parece! pero si, asì es, no es sencillo ser valiente.

Significa enfrentar, reconocer, sortear, confrontar situaciones que no sólo pueden ser producto de nuestras situaciones sino tambièn de nuestros errores, no solamente enfrentar un hecho fìsico peligroso.

Es lo que nos ayuda a superar las pèrdidas, las separaciones, una enfermedad nuestra o de un ser querido. Es la diferencia entre elegir caernos y permanecer caídos o levantarnos y continuar andando.

Caminar por el punto medio de la vida….sin inclinarnos hacia uno u otro lado. El lado de las lamentaciones. O de los vìtores por las victorias.

La valentía es asumir riesgos, vencer miedos. Es atrevernos a VER. No es sencillo! pero quizás de la mano de la Esperanza, podamos hacerlo. Esperanza es algo que todos debièramos tener. Pero más aún.

Una vez leí que la Esperanza es la la hermana menor de la FE. Y yo quiero afirmarme en mi FE. Porque Esperanza es un tibio "quizás" y FE es certeza. Porque creo.

No quiero dejarme llevar por mis temores, mis incertidumbres, mis miedos. Quiero tener la valentia de día a día, momento a momento, pueda ir construyendo una obra que quizás en lo inmediato no sea tal y como la deseo e imagino, pero tarde o temprano lo será. Porque La cobardía no podrá sumergirme en el cómodo pantano de las lamentaciones.

No es sencillo!

  

Una tarea no sencilla….

 

Ser Hombre
(a mi hijo Michel, al cumplir sus quince años)

Ser hombre, hijo mío,
es pisar en las brazas del miedo
y seguir caminando.
Soportar el dolor de la carne en silencio
y aridez en los ojos,
mas dejar que las lágrimas fluyan
si el quebranto es del alma.

Es cercar el valor de prudencia
y el ardor de cautela,
sin torcer el propósito,
sin mellar al decisión forjada en el tesón,
la paciencia, la razón, la experiencia
y la meditación.

Es pasar,
–con los brazos ceñidos al cuerpo,
los labios inmóviles,
conteniendo el aliento–
junto al castillo de arena
(que es la felicidad que construyó otro hombre)
si con tu palabra,
o al extender tu brazo
pudieras derribarle.
¡Porque arruinar la dicha de tu prójimo
es más grave, peor, que introducir tu mano
en el bolsillo
para robarle!

Hijo mío,
no desdeñes el oro
mas no dejes que el oro señoreé tu vida.
Acumula bastante
para no tener nunca
que extender tu mano a la piedad de otro,
y sí poder en cambio,
poner algo en la mano que hacia tí se extiende.

Y al que te pide un pan no les des un consejo.
No te juzgues más sabio qeu aquél que busca ayuda.
Dale apoyo y aliento y comparte su carga.
Dale tu oro y tu esfuerzo,
y después da el consejo.

Al temor no le pongas el disfraz del perdón;
el valor, hijo mío, es la virtud más alta
y confesar la culpa el supremo valor.
No eches pues en los hombros de tu hermano la carga,
ni vistas a los otros las ropas de tu error.
Es tu deber, si caes, no obstante la caída,
tu ideal y tu anhelo mantener siempre enhiestos;
y no buscar la excusa, ni encontrar la disculpa.
Los héroes, hijo mío, nunca esgrimen pretextos.

La mentira es hollín, no te manches los labios.
Y no ostentes seer rico, ser feliz o ser sabio
delante del que exhibe la llaga del fracaso.
No subleves la envidia, la admiración, los celos;
y busca l a sonrisa, no busques el aplauso.

Y perdónale al mundo su error, si no valora
tus merecimentos en lo qeu crees que valen;
(es probable hijo mío, que el más justo evalúo
es el que el mundo hace).

Y por fin, hijo mío:
que no turbe tu sueño la conciencia intranquila;
que no mengüe tu dicha el despecho abrasivo,
ni tu audacia flaquee ante la adversidad.
No deforme tu rostro jamás la hipocresía
y no toque tu mano, tración o deslealtad.

Y aún hay más, hijo mío:
que al volver tu mirada
sobre el camino andado
no haya lodo en tus pies,
ni se encuentre en tu huella
una espiga,
una mies,
o una flor
pisoteada.

Hijo mío, es esto
lo que esa breve frase "Ser hombre"
significa.

– Elías M. Zacarías

La ardua tarea de vivir cada día….

No sé si antes me había detenido en el día a día y lo que eso significa. Normalmente, pensamos en el trabajo fìsico diario, la oficina, el estudio, la tarea de casa, etc. etc. pero creo que hay un trabajo quizás más importante y hasta más duro….
 
El vivir. Simplemente eso. Vivir cada día. No implica sólo respirar, alimentarnos, la oficina, el hogar. 
 
Recuerdo haber escrito hace tiempo, una entrada que hablaba acerca de que desde que nos despertamos cada mañana, estamos frente a una serie de decisiones.
 
Hoy, me voy a referir a como desde el despertar, "trabajamos" en sentirnos bien. No es fácil. Para nada. Desde que no somos entes. Independientes unos de otros, por más que nos lo creamos! Hay una serie de actos mentales, que si somos conscientes de eso, o nos evadimos de la vorágine habitual y rutinaria, podemos llegar a observarnos a nosotros mismos, haciendo uso de ellos.
 
En la convivencia es dónde comienza. Nadie es igual al otro, gracias a Dios, podemos compartir gustos, intereses, pero hasta ahi nomás.
 
Entonces, muchas veces hay que acoplar, deseos, intereses a los de otros: esposos/as, hijos, madres, padres, compañeros, amigos, etc.
 
Eso puede significar renuncias. Postergaciones. Simplemente algo contrario a nuestros deseos. Algo que de alguna forma, requiere de un "trabajo emocional". Adecuar. Conjugar. Acoplar.
 
Quiero esto ahora. Yo lo deseo despuès. Ceder. Ceder.
 
Cuánto es la cuota "saludable" para ceder?  No lo sé. Creo en mi intuición, así que seguro me avisará!
 
Comprender. Otra ardua tarea del día a día. Es cierto tambièn nos comprenden o tratan por lo menos. Pero hoy hablo de "mi tarea".
 
Alguna vez, te detuviste a pensar qué tal es "comprender"?  Siempre hablamos del comprender, leemos acerca de eso, pero ….realmente nos detenemos a meditar acerca de esa acción?
 
Yo te comprendo o creo que te comprendo porque sé de ti, porque sé que alegra, que te apena, pero cuando no lo sé…te comprendo? cuando tú te encierras, no hablas, te comprendo? si, puedo hacerlo cuando sé el porquè de tus silencios, de tus encierros, pero cuándo no?
 
Cómo te comprendo? Quedándome tambièn en silencio? Eso te ayudará? o lo confundirás con indiferencia?
 
Hay momentos en los cuales ya no es tan importante, que te comprendan como comprender…para mi lo es.
 
Para eso, muchas veces dejo "mi mundo" ese rico mundo interior que poseo, lo postergo tratando de llegarte…de comprenderte.
 
Pero esto se puede hacer siempre? o durante mucho tiempo?
 
Creo que no….si no "atiendo", si no alimento, nutro ese mundo. llegará un momento en el cual no tendré fuerzas, armas, palabras para comprenderte…
 
Y quiero hacerlo. Necesito hacerlo. Por ti. Por mi. Por nuestro bien. Por el bien de todos.
 
 
 
 

Sabías que..

la UNESCO ha declarado el año 2007 : AÑO INTERNACIONAL DE LOS DELFINES?
 
Estos bellos y simpaticos animales a los cuales tantas cualidades más se les atribuyen, de esta forma este año tienen su festejo.
 
Festejo que ojalá quienes tienen el poder de evitarlo lo hagan  y es el dejarlos en libertad nuevamente cada vez que caen en sus redes….
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Del amor verdadero….

El famoso comediante Groucho Marx escribió un simpático, pero seriesísimo, texto sobre la pasión:

– ¨Yo estoy seguro que el amor verdadero solo aparece cuando el fuego inicial de la pasión disminuyó, y las brasas quedan allí ardiendo".

Eso es amor. Este tipo de relación solo conoce el sexo de la vista y del recuerdo. Sus partes componentes son la paciencia, el perdón, el entendimiento mutuo, y una gran tolerancia de las faltas del otro.

Paulo Coelho